A veces las cosas no cambian a menos que tú las cambies. Y es así de sencillo, puedes desear algo muy fuertemente pero está en tu mano que pasé o no. No te vas a levantar mañana en un mundo distinto sólo deseándolo. Pero aquí está otra vez el miedo paralizándolo todo, rompiendo todos tus intentos de lograr esos cambios incluso antes de que empezaras. ¿Por qué incluso los problemas más sencillos tienen que volverse tan complicados?
Un quiero y no puedo, puedo y no quiero, constante. No me arrepiento de lo vivido, no tiene sentido despreciar el pasado, pero estoy empezando a aborrecer el futuro. Demasiadas hojas en blanco y demasiado miedo como para empezar a llenarlas. Demasiados errores que no quiero volver a repetir y que al mismo tiempo me pasaría la vida repitiendo. Puede que al final la complicada sea yo.
sábado, 17 de junio de 2017
domingo, 5 de marzo de 2017
"Esta, es la historia de un derrumbamiento"
"...
si veis al amor por ahí
sólo decidle que lo siento,
que el frío se ha hecho ciudad
y yo, sólo, he aprendido a quemarme
que la poesía pague los destrozos
...
" - Escandar Algeet
Algún día, vida mía.
Encontraremos las respuestas
y también las preguntas.
Algún día el camino a seguir parecerá el correcto.
Pero supongo que primero
tenemos que aprender a caer.
Derrumbar esta ciudad
y construir sobre nuestros escombros.
Por ahora deja que la música te abrace,
duerme bajo el refugio de tu libro favorito.
viaja todo lo que puedas
siguiendo la estrella más inconformista y brillante.
no sientas pena
que yo voy a estar siempre aquí.
No hay nada que no podamos conseguir juntas.
lunes, 23 de enero de 2017
Hay actos que parecen carecer totalmente de relevancia pero que vienen a ser como piedras pequeñitas que empiezas a comer y sin darte cuenta, hacen que poses los pies en el suelo. Y de repente todo adquiere otra perspectiva. Desde abajo el plano siempre suele ser más crudo y expuesto al natural. Y sientes todo el peso de la gravedad encima de tí y te parece demasiado peso para sujetarlo tú sola.
Un día empiezas a vomitar todas las piedras que te habías tragado, pero ya no vuelves a alzar el vuelo. La realidad pesa demasiado una vez que te quitas la venda, aunque la mitad de las veces la venda nos la quitan a guantazos.
Necesito que me digas que todo es imaginación mía, que la realidad es más sencilla que todas las películas que dirigo y produzco en mi mente y que todo tiene explicación. Que las cosas se van a arreglar y todo va a salir bien por una vez. Que no hay nada malo en vivir en el cielo y ver las cosas desde arriba.
A veces es mejor dejar la vida pasar y sin embargo otras, indiscutiblemente, hay que tomar partido. No vas a volver a ser la chica que eras en el pasado y por lo tanto, si algún día te la encuentras en alguna vieja libreta o en alguna conversación banal, no la vas a reconocer. O lo que es peor, no vas a querer reconocerla.
La vida es así; crecer, creerse más maduro y volver a cometer los mismos errores. Caras nuevas en viejos disfraces, un circulo vicioso del que cuesta demasiado salir. Aunque sé que hay gente que se tira por la borda a mitad de camino, pero ese nunca fue mi estilo.
viernes, 9 de diciembre de 2016
Esto no es una poesía
Me miro en el espejo,
soy un par de ojeras andantes,
hace mucho que nadie me dice bonita.
No sé qué quiero,
cómo lo quiero
ni cuándo.
Hay días que desespero,
que no sé qué hacer para acallar mi mente.
Voy de un lado a otro
sin saber qué estoy buscando exactamente,
¿Cómo se satisface un deseo indefinido?
Escribo por impulsos.
Me siento un poco yonqui,
una yonqui que se ha quedado sin su droga habitual
y busca un chute de cualquier otra cosa que pueda calmarle.
Un poco TOC, incapaz de evitar las compulsiones.
Si de verdad estás ahí,
va siendo hora de que aparezcas.
soy un par de ojeras andantes,
hace mucho que nadie me dice bonita.
No sé qué quiero,
cómo lo quiero
ni cuándo.
Hay días que desespero,
que no sé qué hacer para acallar mi mente.
Voy de un lado a otro
sin saber qué estoy buscando exactamente,
¿Cómo se satisface un deseo indefinido?
Escribo por impulsos.
Me siento un poco yonqui,
una yonqui que se ha quedado sin su droga habitual
y busca un chute de cualquier otra cosa que pueda calmarle.
Un poco TOC, incapaz de evitar las compulsiones.
Si de verdad estás ahí,
va siendo hora de que aparezcas.
lunes, 5 de diciembre de 2016
Cada día tengo más claro que a medida que la humanidad evoluciona, los humanos no hacen más que involucionar.
¿Hacía dónde nos dirigimos? Porque en mi cabeza nada de esto tiene sentido.
Somos títeres, en un espectáculo superficial y lucrativo. Y ni si quiera creo que haya unas "cabezas pensantes" detrás de todo esto.
Nos creemos seres superiores y sin embargo, estamos siendo controlados y manipulados por todo aquello que hemos creado. Creamos el dinero en algún momento de nuestra historia, como un medio para lograr el intercambio de bienes. Pero todo eso cambió, y ahora el dinero es un fin en sí mismo.
Miles de años después y Platón sigue teniendo razón con su caverna.
Vivimos en un mundo que no existe, dónde importa más la foto que el momento, y el match en Tinder que la mirada de la persona que tenemos justo enfrente.
Somos borregos, a los que nos gustan las mismas cosas y que odian las mismas cosas. Porque en el fondo lo odiamos todos. Odiamos nuestra existencia, porque está vacía y carente de sentido y al final del día hay pocas cosas de verdad a las que aferrarnos. Pero lo enmascaramos con un par de pastillas, instalando otro juego en el móvil, empezando otra serie, compartiendo en instagram una foto del libro que no estás leyendo porque el móvil te interrumpe cada vez que alguien le da a me gusta.
Y cuando encontramos una causa por la que creemos que merece la pena luchar nos aferramos a ella y no aceptamos la autocrítica. Porque nos da miedo descubrir que el sistema está corrompido hasta tal punto que no hay nada realmente válido. Pero cogemos todo ese odio que sentimos y lo lanzamos contra los demás, los que sentimos diferentes a nosotros. Porque es más fácil que aceptarnos. Porque aceptarnos es lo más difícil de todo.
Primero debemos parar. Por muy complicado que nos lo ponga esta sociedad frenética y acelerada, debemos parar y quedarnos a solas con nosotros mismos. Pocas veces somos conscientes de lo que realmente pasa a nuestro alrededor, ni de lo que realmente pasa en nosotros. Porque nos han hecho impacientes, adictos a la gratificación inmediata. Pero solo hay una manera de terminar con todo esto y empieza por ser verdaderamente conscientes.
domingo, 21 de agosto de 2016
Me he perdido tantas veces, que ya no sé por donde empezar a buscarme.
He escrito tanto sobre mí, que ya no sé si soy de verdad o un adorno literario.
He fingido tantas cosas, que no sé interpretar las reacciones espontáneas.
He callado tanto, que he olvidado como se habla.
Hay días que me duele hasta el alma
y no sé como quitarme todo esto de encima.
Extremoduro me dice que "ame y ensanche el alma" pero todo aquello que alguna vez se ha parecido al amor no ha hecho más que hacerme pequeñita.
He escrito tanto sobre mí, que ya no sé si soy de verdad o un adorno literario.
He fingido tantas cosas, que no sé interpretar las reacciones espontáneas.
He callado tanto, que he olvidado como se habla.
Hay días que me duele hasta el alma
y no sé como quitarme todo esto de encima.
Extremoduro me dice que "ame y ensanche el alma" pero todo aquello que alguna vez se ha parecido al amor no ha hecho más que hacerme pequeñita.
jueves, 11 de agosto de 2016
Sonríe, todavía existimos.
Somos lo impensable,
lo imposible,
lo improbable.
Somos la tierra prometida,
la isla desierta,
la voz olvidada.
Somos la mezcla exótica,
la contradicción simbólica,
la mirada pragmática.
Somos todo sueños,
competiciones de ingenio,
conversaciones sin dueño.
Somos nuestros ideales,
nuestros pensamientos más salvajes
y musicales.
competiciones de ingenio,
conversaciones sin dueño.
Somos nuestros ideales,
nuestros pensamientos más salvajes
y musicales.
Somos y seremos,
porque fuimos.
miércoles, 29 de junio de 2016
Siempre quise atreverme
y dar el paso.
Saltar,
y echarme a volar.
He soñado con esto
durante tanto tiempo,
que ahora qué es realidad
no me lo creo del todo.
Y vuelta a empezar.
Llena de miedos,
de proyectos a medias,
de metáforas incomprensibles.
Yo y mi reloj atrasado,
siempre un pasito por detrás.
Siempre arrepentida
de todo aquello que no he hecho.
De todo lo mal hecho
los proyectos no acabados,
de las cosas que olvidé,
de lo que no consigo dejar atrás.
Siempre quise atreverme
y dar un paso al frente.
Segura de mis decisiones
y acertar de una vez.
Pero aquí sigo fallando,
incumpliendo plazos,
rompiendo vasos,
perdiendo la fe.
Sigo pensando
que soy un desastre andante.
Que la ley de Murphy
es mi amiga fiel.
Quiero atreverme,
equivocarme.
Y traspasar los límites
que una vez marqué.
y dar el paso.
Saltar,
y echarme a volar.
He soñado con esto
durante tanto tiempo,
que ahora qué es realidad
no me lo creo del todo.
Y vuelta a empezar.
Llena de miedos,
de proyectos a medias,
de metáforas incomprensibles.
Yo y mi reloj atrasado,
siempre un pasito por detrás.
Siempre arrepentida
de todo aquello que no he hecho.
De todo lo mal hecho
los proyectos no acabados,
de las cosas que olvidé,
de lo que no consigo dejar atrás.
Siempre quise atreverme
y dar un paso al frente.
Segura de mis decisiones
y acertar de una vez.
Pero aquí sigo fallando,
incumpliendo plazos,
rompiendo vasos,
perdiendo la fe.
Sigo pensando
que soy un desastre andante.
Que la ley de Murphy
es mi amiga fiel.
Quiero atreverme,
equivocarme.
Y traspasar los límites
que una vez marqué.
jueves, 12 de mayo de 2016
PERDIDA - Gillian Flynn
Éramos la primera generación de seres humanos que jamás podría ver nada por primera vez. Contemplamos las maravillas del mundo con ojos mortecinos, de vuelta de todo. Mona lisa, las pirámides, el Empire State Building. El ataque de un animal selvático, el colapso de antiquísimos glaciares, las erupciones volcánicas.
No consigo recordar ni una sola asombrosa que haya visto en persona que no me recordase de inmediato a una película o a un programa de televisión. A un puto anuncio. ¿Conocen el espantoso sonsonete del indiferente? "Ya lo he viiistooo". Bien, pues yo lo he visto literalmente todo. Y lo peor, lo que de verdad provoca que me entren ganas de saltarme la tapa de los sesos, es que la experiencia de segunda mano siempre es mejor. La imagen más nítida, la visión más intensa, el ángulo de la cámara y la BSO manipulan mis emociones de un modo que ha dejado de estar al alcance de la realidad.
No estoy seguro de que, llegados a este punto, sigamos siendo realmente humanos, al menos aquéllos de nosotros que somos como la mayoría de nosotros: los que crecimos con la televisión, el cine y ahora internet. Si alguien nos traiciona, sabemos qué palabras decir; cuando muere un ser amado, sabemos qué palabras decir; si queremos hacernos el machote o el listillo o el loco, sabemos qué palabras decir. Todos seguimos el mismo guión manoseado.
Es una era muy difícil para ser persona. Simplemente una persona real, auténtica, en vez de una colección de rasgos seleccionados a partir de una interminable galería de personajes. Y si todos interpretamos un papel, es imposible que exista nada semejante a un compañero del alma, porque lo que tenemos no son almas de verdad.
Había llegado hasta tal extremo que ya nada parecía tener importancia, porque yo no era una persona real y tampoco nadie más lo era.
Habría hecho cualquier cosa por sentirme real.
martes, 1 de marzo de 2016
Declaración
Reconozco que no se me da bien:
apreciar lo que tengo justo enfrente,
enfrentarme a los hechos,
no echar de menos.
Reconozco que exagero.
Que me imagino las cosas,
que mi mente tergiversa
y pierden claridad estos versos.
Reconozco que te invento cada noche,
pero a la luz del día ya no recuerdo.
Cuerda,
como tan sólo una loca
puede afirmar ser.
Reconozco abiertamente mis heridas,
que sangran cuando menos te lo esperas.
Reconozco que no sé rimar.
Ni sé nada de poesía.
Que no me gustan los finales
y me dan miedo los principios.
Pero de alguna manera u otra
consigo aliviar la carga
de mi maltrecho corazón.
Rezando para que aguante
otro par de embestidas.
apreciar lo que tengo justo enfrente,
enfrentarme a los hechos,
no echar de menos.
Reconozco que exagero.
Que me imagino las cosas,
que mi mente tergiversa
y pierden claridad estos versos.
Reconozco que te invento cada noche,
pero a la luz del día ya no recuerdo.
Cuerda,
como tan sólo una loca
puede afirmar ser.
Reconozco abiertamente mis heridas,
que sangran cuando menos te lo esperas.
Reconozco que no sé rimar.
Ni sé nada de poesía.
Que no me gustan los finales
y me dan miedo los principios.
Pero de alguna manera u otra
consigo aliviar la carga
de mi maltrecho corazón.
Rezando para que aguante
otro par de embestidas.
sábado, 16 de enero de 2016
Quiero leerte,
con puntos y comas.
En prosa, verso o ensayo.
Llegar a comprenderte,
Metáforas a parte.
Buscarte el doble sentido.
Escribir en tus márgenes.
Acentuar tu sonrisa.
Aprender de tus ojos,
Mirando dentro de ti.
Pasar tus páginas con mis dedos
Enterrar la nariz en tu cuello
Para ver como hueles.
Y cuando acabe contigo,
Entender que me has cambiado,
Que te has metido muy dentro.
Y una parte de mi,
Se ha impregnado de ti.
Quiero releerte
Perderte
Y volver a encontrarte
en algún mercado,
Esperando aterrizar de nuevo sobre mis manos.
Como si estuvieses hecho para mí.
Quiero que no me dejes indiferente
Que leerte sea la mayor de las torturas
Y el mayor de los placeres
Que quiero llegar al final de ti
Pero no quiero que nunca acabes.
Quiero que te conviertas en mi libro favorito
Ese que leerías interminablemente.
domingo, 10 de enero de 2016
Los nadies
"Sueñan las pulgas con comprarse un perro
y sueñan los nadies con salir de pobres;
que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte,
que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer,
ni hoy ni mañana ni nunca,
ni en llovizna cae del cielo la buena suerte,
por mucho que los nadies la llamen y
aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados.¡,
corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folclore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal,
sino en las páginas rojas de la prensa local.
Los nadies,
que cuestan menos que la bala que los mata. "
Eduardo Galeano (El libro de los abrazos)
y sueñan los nadies con salir de pobres;
que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte,
que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer,
ni hoy ni mañana ni nunca,
ni en llovizna cae del cielo la buena suerte,
por mucho que los nadies la llamen y
aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados.¡,
corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folclore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal,
sino en las páginas rojas de la prensa local.
Los nadies,
que cuestan menos que la bala que los mata. "
Eduardo Galeano (El libro de los abrazos)
viernes, 8 de enero de 2016
Hoy el día está gris,
la calle está vacía.
He soñado contigo
y me invade la melancolía.
Quiero gritar
pero me estoy ahogando.
Siento ganas de llorar,
tal vez las lágrimas
se lleven esta opresión
que me oprime por dentro.
Lo peor de todo,
es que añoro algo que no existe
y no sé si alguna vez lo hizo.
Y lo de ahora...
me produce tal torbellino de emociones
que mejor ni hablamos.
No quiero pensar en algo bonito
sintiéndome así,
y teñirlo todo de negatividad.
Hoy el día está gris,
la calle está vacía.
He soñado contigo
y me invade la melancolía.
la calle está vacía.
He soñado contigo
y me invade la melancolía.
Quiero gritar
pero me estoy ahogando.
Siento ganas de llorar,
tal vez las lágrimas
se lleven esta opresión
que me oprime por dentro.
Lo peor de todo,
es que añoro algo que no existe
y no sé si alguna vez lo hizo.
Y lo de ahora...
me produce tal torbellino de emociones
que mejor ni hablamos.
No quiero pensar en algo bonito
sintiéndome así,
y teñirlo todo de negatividad.
Hoy el día está gris,
la calle está vacía.
He soñado contigo
y me invade la melancolía.
sábado, 5 de diciembre de 2015
Haz el favor de volver
y recoger todo esto.
No aguanto ni un minuto más este desastre.
Desde que te fuiste,
el gato no ha vuelto a aparecer.
-creo que se lo ha tragado el sofá.-
necesito que vuelvas
y saques toda la basura.
La tele no funciona,
se ha quedado sin pilas.
O tal vez es
que desde que no estás,
nada me parece una noticia.
Te recuerdo
que dejamos una factura sin pagar
y una vida a medias.
No sé vivir en este vacío.
Las paredes me devuelven tu eco
y creo que me están volviendo cuerda.
y recoger todo esto.
No aguanto ni un minuto más este desastre.
Desde que te fuiste,
el gato no ha vuelto a aparecer.
-creo que se lo ha tragado el sofá.-
necesito que vuelvas
y saques toda la basura.
La tele no funciona,
se ha quedado sin pilas.
O tal vez es
que desde que no estás,
nada me parece una noticia.
Te recuerdo
que dejamos una factura sin pagar
y una vida a medias.
No sé vivir en este vacío.
Las paredes me devuelven tu eco
y creo que me están volviendo cuerda.
lunes, 12 de octubre de 2015
No entiendo en que momento toda la lucha a favor de la igualdad se convirtió en una lucha de quién es la mayor victima de todo y de quién recibe más likes con sus publicaciones por Facebook. Y es que se ha perdido la racionalidad totalmente. Desde mi punto de vista, se han dejado de defender valores e ideas para pasar simplemente a "humillar" y desacreditar al bando contrario. ¿Pero quiénes son vuestros enemigos? Podría llenar una hoja con todas las etiquetas que surgen cada día, que en lugar de facilitar las cosas ponen trabas a todo lo que se pretende conseguir. Aunque me entristece pensar que la mayoría de las veces solo se persigue llevar la razón, terminar unos por encima de los otros y nadie entiende que necesitamos un verdadero cambio.
Hablamos de sexismo, pero pese a lo que una gran mayoría pueda pensar ello no quiere decir que un sexo vaya a llevar la razón sobre el otro. Basta ya de pensar que el transfeminismo trata de oprimir y juzgar a todos los hombres por igual. Basta de victimar a todas las mujeres. Basta de calificaciones absurdas, de imponer requisitos para pertenecer o no a un movimiento. Dejad de intentar dividir el mundo en nosotros y ellos. Dejad de volver invisible a una gran parte de las personas. Dejad las estadísticas, dejad el odio, dejad las ideas preconcebidas, dejad de maquillar verdades a favor de vuestras posturas... dejad de adoctrinar y empezad a educar.
Pero la educación empieza por uno mismo. Por hacer un poquito de autoconciencia y criticar mis propios valores. Por pensar que no existen buenos y malos, que no se puede generalizar en base a unos cuantos cromosomas. Que todo debe partir del respeto y que la igualdad no es más que entender que nuestras diferencias nos unen. Los hombres no deberían tener que defenderse del machismo, las mujeres no deberían decir que no necesitan feminismo porque buscan igualdad, como si lo primero fuese algo malo con lo que es mejor que no nos relacionen. Nadie va a tener una idea igual al resto, nuestro problema es que buscamos una verdad absoluta, que siempre todo sea blanco o negro. Hombre o mujer, heterosexual u homosexual, conmigo o contra mí. Existen más colores. Nadie va a tener nunca la razón absoluta, ninguna postura va a resolver todos los problemas del mundo. Pero por una vez, podríamos actuar entre todos y no contra todos.
domingo, 4 de octubre de 2015
Reflexiones que me gustaría no hacer.
La muerte nos paraliza. Y es que es paradójico, porque está tan presente en nuestro día a día que realmente se vuelve invisible. Muere tanta gente a nuestro alrededor que apenas dedicamos más de un segundo de nuestra consciencia a escuchar esa noticia que nos cuenta que ha habido otra masacre en cualquier sitio, o sobre ese chico que ha sentido que la vida le venía demasiado grande y otras miles de tragedias cada día. Porque la muerte es una tragedia, llega siempre de forma irracional y arbitraria y de pronto la vemos claramente. Un día ocurre alguna tragedia de forma cercana a ti y de repente ves la muerte, la ves realmente, sin filtros ni matices. Y eso nos paraliza, porque la irracionalidad provoca miedo e indefensión, y es que nos damos cuenta de que cualquier día a cualquier hora nos puede tocar a nosotros y ni siquiera reduciendo nuestra rutina diaria a cero peligros (lo cual es poco más que no vivir) podremos librarnos de ella.
La muerte también nos paraliza porque se lleva a nuestras personas queridas y no permite despedidas. Da igual que consigas decirle adiós, verdaderamente nadie está preparado para despedirse ante la muerte. Porque un minuto están aquí y al minuto siguiente debes hacerte a la idea de que nunca más volverán a estar. Y dime cómo coño te haces a la idea de eso.
lunes, 28 de septiembre de 2015
2.1
Quiero escribir,
y no sé el qué.
Quiero dejar de sentir
o empezar a entender,
y no sé cómo.
Eres mis ganas de hacer poesía.
Quiero que vengas,
que arrases con todo.
Hay cosas de mí que no quiero volver a ver.
Así que llévame lejos,
hazme pedacitos
y deshazte de mí.
Eres el único en quién confío.
Pero necesito que entiendas
que hay cosas que no se disuelven.
Hay rastros indelebles
de todo lo que antes pasó por aquí.
Sin mí, tú no eres.
Y resulta que yo me quiero así.
y no sé el qué.
Quiero dejar de sentir
o empezar a entender,
y no sé cómo.
Eres mis ganas de hacer poesía.
Quiero que vengas,
que arrases con todo.
Hay cosas de mí que no quiero volver a ver.
Así que llévame lejos,
hazme pedacitos
y deshazte de mí.
Eres el único en quién confío.
Pero necesito que entiendas
que hay cosas que no se disuelven.
Hay rastros indelebles
de todo lo que antes pasó por aquí.
Sin mí, tú no eres.
Y resulta que yo me quiero así.
sábado, 29 de agosto de 2015
- DETACHMENT
"Si tengo algo en la cabeza lo digo como lo siento. Soy fiel a mi mismo, soy joven y soy viejo. Me han comprado y me han vendido, muchas veces. Soy impasible, estoy ausente. Soy igual que vosotros. "
martes, 18 de agosto de 2015
Te contaré un secreto
Soy dueña de mis palabras, las disfrazo, las invierto. Puedo plasmar una imagen, describir un sueño, expresar un sentimiento, denunciar una injusticia, desarmar una opinión, inmortalizar un recuerdo, darle forma a la imaginación, pintar colores en tu mente utilizando letras en blanco y negro. Puedo cambiar el sentido de una frase con una coma, bailar con las teclas del ordenador o al compás de una pluma mojada en tinta. Resucitar una vieja máquina de escribir, desempolvando historias y vistiendo siglos. Construir un nuevo mundo, cambiar una vieja mente. Desvestir las dudas, jugar con la certeza. Maquillar la verdad y enterrar mentiras.
Pero un día caes en la cuenta de que las palabras no te pertenecen, que tú le perteneces a ellas. Que te atrapan, te enredan, te disfrazan y te invierten. Las palabras no te pertenecen por que llevan aquí mucho más tiempo que tú, y siguen vivas, alimentándose de ti y de mi. Se alimentan de nuestros sueños, de nuestra imaginación, nuestras imágenes, recuerdos, colores, historias, miedos, amores, viejos rencores, de nuestros pensamientos más íntimos y reflexivos.
Y tratamos de encerrarlas en libros y libretas, pequeños cuadernos y todos las posibles plataformas digitales. Pero nuestro control sobre ellas no es más que una ilusión, nos rodean, aparecen por todos lados. A veces nos resultan incomprensibles, otras veces pensamos que van dirigidas a otras personas. Paseamos indiferentes día a día ante miles de palabras, desde las más cotidianas a aquellas que te hacen abrir el navegador de Internet para buscar la Rae.
Sin embargo llega un día en el que encuentras esas palabras que te desarman por dentro, y no podemos hacer otra cosa que reconocer nuestra derrota y dejar que penetren en nuestro alma.
Te contaré un secreto...
Son sólo palabras, pero colocadas en el orden correcto hacen magia.
sábado, 1 de agosto de 2015
Somedays
Hay días que necesito que el mundo sea bonito. No pensar en todo lo que puede salir mal. Ni ver todo lo que está podrido, muerto o envenenado. No mirar por la ventana y ver la falsedad e hipocresía que caracterizan a nuestra sociedad. Dejar a un lado las noticias que solo hablan de políticos corruptos, de guerras, enfermedades incurables, desahucios, violencia y lo poco que nos importa todo ello realmente, si aún tengo un coche mejor que el de mi vecino. Olvidar que hay miles de personas que no merecen la pena y que puede que todas aquellas que sí, no las llegue nunca a conocer. Que el destino es una broma pesada, que el dinero compra educación, que la televisión adoctrina y que nadie da nada a cambio de nada.
Hay días que necesito de un filtro, y no me vale uno cualquiera de instagram. Debe ser un filtro que haga resaltar las sonrisas, y todas las cosas que se pueden conseguir a través de ellas. Que difumine la ansiedad y las prisas presentes en el aire y que perfile lo bonito que se ven los ojos de la persona que quieres cuando reflejan el sol. Que nos haga ver que todavía queda esperanza, que es indeleble a nuestra naturaleza y tan solo aguarda el momento de florecer, cuando ya pensabas que el invierno iba a durar más que la crisis. Que existe algo más allá de lo impuesto y lo determinado. Que el cambio está en nuestras manos.
Hay días en los que necesito pensar que se puede. Que puedo. Que no hay imposibles, tan solo cosas que aún no se han descubierto (o que hemos olvidado). Pensar que existen muchas tonalidades más allá del negro y el blanco. Y que hay personas buenas, y que todos estamos rodeados por algunas de ellas, sólo hay que saber buscar y perder el miedo. Miedo a lo desconocido, miedo a que un día se caiga ese filtro que te había pedido y de repente el peso de la realidad me hunda y ahogue.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
