Somos productos de la sociedad que consumen otros productos. Somos números, marcas, etiquetas, beneficios, dinero, espectadores, datos, más dinero y más números.
Somos copias, reproducciones de lo que ya conocemos.
Porque lo diferente nos asusta. Porque nos han enseñado bien, para que así sea.
¿Somos libres? Nos sentimos libres sin tener ni idea de que es la libertad.
Todo lo que somos, todo lo que sabemos se encuentra condicionado por nuestro entorno.
¿Por qué tenemos que pensar que sólo existe una realidad? ¿Por qué tiene que ser la realidad que ellos nos enseñan?
"Más vale malo conocido que bueno por conocer" O al menos eso quieren que creas.
domingo, 22 de junio de 2014
sábado, 14 de junio de 2014
Vida
Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito "¡Todo!" y el eco dice
"¡Nada!".
Grito "¡Nada!" y el eco dice
"¡Todo!".
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.
José Hierro
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito "¡Todo!" y el eco dice
"¡Nada!".
Grito "¡Nada!" y el eco dice
"¡Todo!".
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.
José Hierro
sábado, 10 de mayo de 2014
Hay momentos en la vida en los que el futuro realmente acojona.
Pensar que una decisión que tomes ahora puede cambiar tu vida para siempre. Y cómo saber cual es la respuesta correcta si la vida viene sin soluciones.
Puedes elegir bien o elegir mal. O no elegir, lo cual es literalmente imposible puesto que eliges no elegir, lo que supone tomar una decisión. La vida se alimenta de paradojas.
La vida es aquello que pasa mientras decides qué hacer.
Un filósofo dijo una vez que el ser humano tan sólo está condenado a ser libre. Y es que si somos libres todo lo que ocurre en nuestras vidas depende de nosotros y de nuestros actos. Suponer eso sería asegurar que somos totalmente responsables de todo, y que todo eso del azar y el destino son mierdas que intentamos creer para redimir nuestra culpa y quitarnos ese peso de encima que supone cargar con tu propia vida. Con todos los actos que la componen.
Y es en ese momento cuando te das cuenta de el miedo que te da vivir.
Por si la cagas,
por si nada sale como lo planeaste,
por lo que te puedan decir,
por si sufres,
por si amas,
por si te rompen en mil pedazos
y luego no sabes recomponerte.
Es ese momento en el que te das cuenta de que sólo estás tú ante el peligro. Que desde que nacemos vamos por la vida sin chaleco salvavidas, dando tumbos sin rumbo. Que todo lo que hagas puede resultar ser la peor decisión de tu vida. Que puede ser la mejor. Y que, a veces, es la única decisión.
Pensar que una decisión que tomes ahora puede cambiar tu vida para siempre. Y cómo saber cual es la respuesta correcta si la vida viene sin soluciones.
Puedes elegir bien o elegir mal. O no elegir, lo cual es literalmente imposible puesto que eliges no elegir, lo que supone tomar una decisión. La vida se alimenta de paradojas.
La vida es aquello que pasa mientras decides qué hacer.
Un filósofo dijo una vez que el ser humano tan sólo está condenado a ser libre. Y es que si somos libres todo lo que ocurre en nuestras vidas depende de nosotros y de nuestros actos. Suponer eso sería asegurar que somos totalmente responsables de todo, y que todo eso del azar y el destino son mierdas que intentamos creer para redimir nuestra culpa y quitarnos ese peso de encima que supone cargar con tu propia vida. Con todos los actos que la componen.
Y es en ese momento cuando te das cuenta de el miedo que te da vivir.
Por si la cagas,
por si nada sale como lo planeaste,
por lo que te puedan decir,
por si sufres,
por si amas,
por si te rompen en mil pedazos
y luego no sabes recomponerte.
Es ese momento en el que te das cuenta de que sólo estás tú ante el peligro. Que desde que nacemos vamos por la vida sin chaleco salvavidas, dando tumbos sin rumbo. Que todo lo que hagas puede resultar ser la peor decisión de tu vida. Que puede ser la mejor. Y que, a veces, es la única decisión.
domingo, 4 de mayo de 2014
Cuatro.
Seguimos sumando números
y sumando recuerdos.
Contando caricias
y recordando besos.
Nuestro álbum se llena de fotos
y nuestras noches de conversaciones.
Hablar de sueños rotos,
haciendo planes.
Sumamos las peleas,
la carretera se va llenando de baches.
A veces me da miedo acelerar,
se va muy bien en primera.
Pero cierro los ojos y acelero.
Te aprieto la mano y volamos.
Y bajamos,
pero cada vez estamos más cerca del cielo.
El suelo ya no es bonito porque no me recuerda a ti.
A veces no sé ni lo que digo.
Pero sigo sumando,
déjame contar contigo.
Si hay algo que restar
que sea la distancia que me separa de tu cama.
Y así sumar también madrugadas.
y sumando recuerdos.
Contando caricias
y recordando besos.
Nuestro álbum se llena de fotos
y nuestras noches de conversaciones.
Hablar de sueños rotos,
haciendo planes.
Sumamos las peleas,
la carretera se va llenando de baches.
A veces me da miedo acelerar,
se va muy bien en primera.
Pero cierro los ojos y acelero.
Te aprieto la mano y volamos.
Y bajamos,
pero cada vez estamos más cerca del cielo.
El suelo ya no es bonito porque no me recuerda a ti.
A veces no sé ni lo que digo.
Pero sigo sumando,
déjame contar contigo.
Si hay algo que restar
que sea la distancia que me separa de tu cama.
Y así sumar también madrugadas.
jueves, 24 de abril de 2014
Creo firmemente en esa frase que dice que no tomes decisiones cuando estés enfadado ni hagas promesas cuando te sientas feliz. Y me atrevo a incluir un par de acciones más. No es buena hablar cuando estás enfadado. En ese momento límite en el cual la ira es tal que no sólo no controlas tus palabras sino que no escuchas tus pensamientos. En esos momentos en los que somos bombas de relojería a punto de estallar.
Y si por un momento consigues mantener la calma y te paras a pensar, esa ira te abandona tan rápidamente como ha llegado. Se disipa. Y en su lugar te embarga una fría indiferencia, un amargo rencor, una sorprendente calma... A veces un poco de todo.
Por eso es recomendable respirar profundamente y pensar detenidamente el motivo de tu enfado. También se puede descargar el enfado contra el mobiliario de tu casa, el suelo, tus seres queridos o un teclado. No puedo garantizar los posibles efectos secundarios.
Con la felicidad pasa algo parecido. Pero cuando podemos decir: Soy feliz, con pleno conocimiento de causa. ¿Dejamos de ser felices en el momento en el que nos cuestionamos si lo somos? ¿O tal vez tratamos de alcanzar un ideal, un estado que no existe despreciando todos los momentos intermedios?
Y si por un momento consigues mantener la calma y te paras a pensar, esa ira te abandona tan rápidamente como ha llegado. Se disipa. Y en su lugar te embarga una fría indiferencia, un amargo rencor, una sorprendente calma... A veces un poco de todo.
Por eso es recomendable respirar profundamente y pensar detenidamente el motivo de tu enfado. También se puede descargar el enfado contra el mobiliario de tu casa, el suelo, tus seres queridos o un teclado. No puedo garantizar los posibles efectos secundarios.
Con la felicidad pasa algo parecido. Pero cuando podemos decir: Soy feliz, con pleno conocimiento de causa. ¿Dejamos de ser felices en el momento en el que nos cuestionamos si lo somos? ¿O tal vez tratamos de alcanzar un ideal, un estado que no existe despreciando todos los momentos intermedios?
sábado, 19 de abril de 2014
¿Qué es eso a lo que llaman amor?
Mira, ojalá pudiera desmitificártelo en pocas palabras, decirte sencillamente que es una fuerza creada por todos los seres vivos, que nos rodea, que nos impregna y mantiene unida la galaxia. Que está en tus células. Literalmente. Que esos microscópicos bichos hippies del amor corren por tus células y te conectan con el amor, o cualquier otra teoría pseudobiológica metafísicamente absurda. Pero la verdad es que hay diferentes tipos de amor y diferentes maneras de amar, y en realidad nadie entiende lo suficiente ninguno de esos tipos y maneras para decir algo que no sean más que tonterías con ciertas tendencias al sentimentalismo.
El primer viaje de Sócrates . Emil Ostrovski
El primer viaje de Sócrates . Emil Ostrovski
domingo, 13 de abril de 2014
...
Prefiero leer a escribir. Porque yo siempre he sido muy vaga. Aunque interiormente yo soy más de retos, últimamente intento no complicarme la vida. Bastante se complica ella solita sin necesidad de que yo haga nada.
Prefiero leer a escribir. Porque leer es más pasivo. Porque leyendo no tengo que pensar en mí. Prefiero dejarme absorber por una buena historia que por mis pensamientos. Y eso tal vez sea una señal, de algo. Tampoco tengo ganas de pensarlo. Hay días que pienso que podría pasarme la vida leyendo. Renunciar a vivir tiene sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas.
Prefiero leer a escribir. Y sí, también me gusta mucho repetirme. Pequeñas manías.
Pero aquí estoy. Escribiendo, pensando, viviendo y leyendo. Bueno, ya dije que siempre he sido más de retos.
Prefiero leer a escribir. Porque leer es más pasivo. Porque leyendo no tengo que pensar en mí. Prefiero dejarme absorber por una buena historia que por mis pensamientos. Y eso tal vez sea una señal, de algo. Tampoco tengo ganas de pensarlo. Hay días que pienso que podría pasarme la vida leyendo. Renunciar a vivir tiene sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas.
Prefiero leer a escribir. Y sí, también me gusta mucho repetirme. Pequeñas manías.
Pero aquí estoy. Escribiendo, pensando, viviendo y leyendo. Bueno, ya dije que siempre he sido más de retos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
