sábado, 17 de diciembre de 2011

Orgullo.

Por orgullo nos hacemos daño y hacemos daño a las personas que más queremos.
Por orgullo rompemos relaciones y amistades.
Por orgullo hacemos sufrir y nos hacen sufrir.
Trastornamos la realidad, nos obcecamos en nuestras ideas y no tenemos en cuenta la de los demás.
Cualquier tontería parece una gran ofensa y no es hasta que resulta demasiado tarde cuando reconocemos que hemos llegado muy lejos. Y que ahora, tal vez, no hay vuelta atrás.
Hay cosas que se perdonan pero no se olvidan.
Hay acciones difíciles de borrar o enmendar.
Hablo por mí misma y se que mi orgullo se ha llevado muchas cosas por delante. Alguna más importantes que otras. En el momento que los dos dan su brazo a torcer todo funciona, pero el problema es que si tratas a alguien con orgullo te lo suelen devolver. Y es que esta vida lo que siembras, recoges. Y al final por muy arrepentidos que estén ambas partes, es difícil volver al inicio y no se consigue así como así. No siempre es mejor pedir perdón que permiso.
Con los corazones y sentimientos de los demás, esa regla no funciona. 

sábado, 10 de diciembre de 2011

Cerca de mi catre se había instalado una madre con dos niños, todavía parecía tener un propósito, un plan. Al cruzarnos en el baño me había sonreído,
Cuando la mujer le cambió los pañales al bebé, vi un billete de cinco dólares en un compartimento de su bolso y ya no pude sacármelo de la mente. Al amanecer, cuando por fin había silencio en el dormitorio y la mujer dormía en paz abrazada a sus niños, me deslicé hasta su catre, hurgué en el bolso y le robé el billete. Luego volví a mi cama agachada, con la cola entre las piernas, como una perra.
De todos los errores y pecados cometidos en mi vida, ese es el que menos me podré perdonar, Le robé a alguien más necesitado que yo, a una madre que hubiera empleado ese billete en comprar comida para sus hijos. Eso no tiene perdón, Sin decencia, uno se desarma, se pierde la humanidad, el alma. Miedo, angustia, esconderme, huir, mendigar, todo fundido en una sola pesadilla, días y noches iguales.

El diario de Maya - Isabel Allende

jueves, 8 de diciembre de 2011

Teenagers

Somos adolescentes, lo que significa que hemos dejado de ser niños pero aún no somos adultos. Los niños saben que son niños, tienen libertad, inocencia y no tienen responsabilidades, saben que están acolchados por sus padres. Los adultos saben que son adultos, tienen responsabilidades, un trabajo (bueno o lo intentan tener), una familia que mantener. 
Los adolescentes, en cambio no tenemos claro nuestro sitio, no pertenecemos a ninguno de los dos grupos, y por ello no nos tratan ni como a unos ni como a otros. Algunos buscan aún en nosotros a esos niños, otros buscan una madurez aún no alcanzada y el resto... el resto ni siquiera nos tratan.

 Y entonces nos hacemos tres preguntas:

1.¿Qué espero de la vida?
2.¿Que espera la vida de mi?
3.¿Qué esperan los demás de mí?


La última nos acarrea muchos problemas y frustraciones. Nuestros padres esperan ver en nosotros un hijo modélico, que saque las mejores notas. Nuestros amigos esperan encontrar un compañero, un confidente, un apoyo que los comprenda. Y nosotros... para que negarlo, tenemos una paja mental ,nuestras ideas toman caminos enrevesados, se enredan, se hacen nudos, se rompen... nosotros simplemente esperamos encontrarnos.



Hace un tiempo fue mi instituto un escritor extremeño (he olvidado el nombre) a darnos una charla y sus palabras me cautivaron y me dieron mucho en lo que pensar, aqui os dejo una pequeña versión propia de uno de las muchas cosas que nos dijo. Espero que os guste :)


sábado, 19 de noviembre de 2011

Nos pasamos la vida usando esta palabra. No llores. No corras. No grites. No bebas. No fumes. No enredes. No copies. No. No. No. Se pasan la vida negándonos cosas. Y nosotros mismos igual o peor. No le miro. No siento. No quiero. No voy. No como. No sonrío, no me apetece. Mi pregunta es ¿Vivimos?
Yo creo que nos limitamos a existir. Nacemos, nos dan de comer, nos visten, nos educan, nos imponen reglas y nos dicen que hacer en cada momento. Luego ese papel pasa a los profesores, amigos, pareja y finalmente a tus propios hijos. Y llega el día en el que piensas. ¿Que coño he hecho por mi vida? Cuando estás completamente seguro de que has tomado una decisión por ti mismo? Sin normas, sin negaciones, sin obligaciones, instintos naturales, recomendaciones, obligaciones...
Nada, no has hecho nada. Nos limitamos a llevar una vida marcada, predecible.
La juventud, es nuestra pequeña manera de contribuir, de decir no!
Pero al final, todos acabamos "por sentar la cabeza".



jueves, 17 de noviembre de 2011

Nunca supe que hacer para que el dolor no amargue.

"La felicidad es jabonosa, se escurre entre los dedos. Pero a los problemas uno puede aferrarse, tienen asidero, son ásperos,duros."

domingo, 13 de noviembre de 2011

Puede alguien decirme donde están los errores baratos? Los mios salieron muy caros.

Por miedo a perderte no quiero estar contigo.
Estarás contento, al final me enamoré de tí.
Yo que me las daba de liberal, de ser una chica sin ataduras...te miro  y siento como cada centímetro de mi piel está conectado a tí.
Pasas más tiempo en mi mente que en tu casa.
Se que me quieres, pero no se sí de la manera que yo deseo. No sé si te quiero, aunque todo indique que sí.
Y no me gusta, no me gusta esa sensación de depender de alguien. Odio mi cara de idiota cuando hablo de tí y odio sentirme mucho más entera por el simple hecho de hablar contigo. Yo nunca he sido así, odio ponerme tan ñoña. Creo que es la primera vez que reconozco esto. El problema es que eso no me hace sentir mejor.


domingo, 6 de noviembre de 2011

I build my own way

El viento en la cara me devuelve todas mis energías. Voy caminando hacia el sol. Ni a tres ni a quince metros sobre el cielo, voy a ras del suelo, pisando tierra firme. He descubierto que así los golpes duelen menos.
Te hecho de menos, pero eso ya no me impide avanzar. No me desanimo, voy dejando atrás amigos y enemigos, pasiones, ilusiones, disgustos, abrazos, lágrimas, besos, todo lo que tenga algún valor sentimental. No los necesitaré allá donde voy. Tampoco necesito un cuerpo, ahora viajo cual espíritu etéreo, cualquier soplo de aire me hace seguir adelante. Una música me acompaña, y es raro, parece salir de mi interior, va sonando acorde a mis estados de ánimo. No siempre estoy tranquila. A veces, tengo miedo. El camino es largo. Pero estoy segura. Respiro hondo y continuo. Aún queda mucho por caminar.