Otra vez estamos igual. Por mucho cuidado que pongas el mundo siempre está ahí dispuesto a darte un empujón que te haga caer de bruces contra el suelo a la mínima señal de que has bajado la guardia.
Confianza. ¿En qué? ¿En quiénes?
Yo no confío ni en mi misma, en mi la que menos. No siempre he tomado buenas decisiones.
Cómo para confiar en que nadie más se vaya a preocupar de tu felicidad.
Pero en algunas cuestiones somos bastante ciegos. Porque no queremos ver las cosas tal y como son hasta que ya las tenemos justo encima. Porque el ser humano es así de imbécil y yo me incluyo todas y cada unas de las veces.
Pero en el fondo somos unos jodidos optimistas por naturaleza, que piensan que la próxima vez no pasará. Y así nos llevamos las hostias siempre de forma cíclica, a veces, cuando aún no ha pasado suficiente tiempo como para olvidar la caída anterior.
domingo, 8 de febrero de 2015
domingo, 1 de febrero de 2015
Había una vez una historia maravillosa, de esas que ya no quedan.
Había una vez una historia maravillosa y tú aparecías en ella. No era una historia de princesas ni sapos encantados. De superhéroes y villanos. No fue una historia con un desenlace inesperado ni murió ningún protagonista. Fue una historia tranquila, narrada en un tono pausado. No había flashes al pasado, giros argumentales. En esta historia no había buenos ni malos.
Sólo estábamos tú y yo. Y todo por lo que pasamos.
Hubo sonrisas y hubo llantos. Rompimos a reír, a llorar, llover, volar. Hubo miles de personajes a nuestro lado... pero lo verdaderamente importante siempre estuvo ahí. Sin faltar ni un sólo día, en ningún momento. Podría contar miles de cosas acerca de esta historia, algunas entrañables y hoy por hoy dolorosas, otras que siguen siendo graciosas, cosas tristes, cosas sorprendentes y cosas banales. Pero la verdad es que esta historia sólo nos pertenece a nosotros.
En esta historia no hubo final feliz, Por fin he entendido que los finales felices no existen. Es otra treta más de los artistas, que nos mantienen pegados a un libro/película esperando ese gran final donde todo se resuelve, donde el chico besa a la chica. Un final sin villanos y con superhéroes satisfechos volviendo a casa.
Pero no, el verdadero final de toda historia no termina nunca así. Porque después de ese beso vendrán más y puede que también lleguen peleas y decepciones. Porque nunca se terminarán los villanos y pocas veces volvemos a casa totalmente satisfechos. Porque toda verdadera historia termina con la muerte. Estamos vivos hasta que morimos. Y mientras estamos vivos vivimos cosas, y no siempre somos felices pero es nuestra única oportunidad de intentarlo. Porque no podemos esperar al final para ser felices, Porque al final simplemente morimos.Y la muerte no es feliz.
jueves, 15 de enero de 2015
martes, 30 de diciembre de 2014
Si 14 vidas son dos gatos, aún queda mucho por vivir.
Me fui para no volver y me dejé la puerta abierta y las llaves puestas.
Me perdí entre palabras ajenas y me dejé llevar, llevando la conciencia a cuestas.
Me perdí entre palabras ajenas y me dejé llevar, llevando la conciencia a cuestas.
Desperté en un mar de dudas y me bañé desnuda a la luz de tu luna.
Acabé en alguna ciudad de calles desiertas.
En esos días siempre tenía rotas las medias, descosida la chaqueta.
Seguía llevando a cuestas la conciencia,
pero ya no pesaba.
En esos días siempre tenía rotas las medias, descosida la chaqueta.
Seguía llevando a cuestas la conciencia,
pero ya no pesaba.
Soñaba con ser gato callejero.
Buscando tu luna, subida a un tejado, buscaba fortuna.
Buscando tu luna, subida a un tejado, buscaba fortuna.
Volví a donde no me buscaban y nadie me estaba esperando.
Me encontré conmigo misma y me parecía cambiada. Pregunté qué tal,
después de tantos años sin vernos y mentí,
y me dije que todo iba bien.
después de tantos años sin vernos y mentí,
y me dije que todo iba bien.
domingo, 21 de diciembre de 2014
Fix you- Coldplay
De madrugada es cuando mejor se lee. A oscuras y metida en la cama, con la luz del portátil destrozando mis ojos un poquito más y leyendo a almas perdidas con voces que se van adueñando de la mía hasta quedarme muda. Impotente. Por no saber expresarme.
Y si es con música pues todo se lee mucho mejor, hay palabras que necesitan de música para saber entenderse. O será que siempre he sido muy dramática. Aunque claro, llega spotify con un anuncio de la mejor música latina y te corta todo el rollo de momento. Y te recuerda dónde estás. Qué la película romántica que te acabas de tragar no es más que eso, una estúpida película. Y que no eres ninguna poeta que digamos.
Puede que escriba para no pensar demasiado, para no mirar el móvil y es que últimamente estoy fuera de línea. Podría seguir una línea de pensamiento más o menos recta e intentar decir algo con sentido, pero escucho la música y simplemente me dejo llevar. No soy yo, son mis dedos que van más rápidos que mi sentido común. Es mi pequeña vocecita interna que se quiere hacer oír por encima de tantos reproches, por encima del miedo, de los prejuicios, de los sentimientos encontrados.
Escribo demasiado, por no saber que decir en el momento adecuado. Me gustan las películas porque me asustan los directos. Cuando escribes te da tiempo a pensar lo que vas a decir (aunque ese nunca haya sido mi caso),pero cara a cara no tienes donde esconderte si la cagas.
Demasiados punto y aparte.
Ya no se continuar un párrafo y conseguir una extensión decente. Aunque intento disimular voy tirando a rastras de todo, intentando que nunca nada se desmorone y no se noten las costuras. Porque el día que todo se rompa me dejaré la mitad por el camino.
Y es siempre a esta hora cuando me entra la nostalgia, y me aferro a ella porque sentimentalmente siempre he sido un poco masoquista. Porque ayer te vi y deseé que no le comieses la boca a ninguna otra. Porque cuando empiezo a desvariar nunca sé cuando debo callarme. Y al final siempre hablo de más y a deshoras. Porque cuando quiero lanzarme a la piscina ya la han vaciado y se ha terminado la temporada de verano. Y hoy ha llegado el invierno y no sé si podré soportar el frío sola.
Y si es con música pues todo se lee mucho mejor, hay palabras que necesitan de música para saber entenderse. O será que siempre he sido muy dramática. Aunque claro, llega spotify con un anuncio de la mejor música latina y te corta todo el rollo de momento. Y te recuerda dónde estás. Qué la película romántica que te acabas de tragar no es más que eso, una estúpida película. Y que no eres ninguna poeta que digamos.
Puede que escriba para no pensar demasiado, para no mirar el móvil y es que últimamente estoy fuera de línea. Podría seguir una línea de pensamiento más o menos recta e intentar decir algo con sentido, pero escucho la música y simplemente me dejo llevar. No soy yo, son mis dedos que van más rápidos que mi sentido común. Es mi pequeña vocecita interna que se quiere hacer oír por encima de tantos reproches, por encima del miedo, de los prejuicios, de los sentimientos encontrados.
Escribo demasiado, por no saber que decir en el momento adecuado. Me gustan las películas porque me asustan los directos. Cuando escribes te da tiempo a pensar lo que vas a decir (aunque ese nunca haya sido mi caso),pero cara a cara no tienes donde esconderte si la cagas.
Demasiados punto y aparte.
Ya no se continuar un párrafo y conseguir una extensión decente. Aunque intento disimular voy tirando a rastras de todo, intentando que nunca nada se desmorone y no se noten las costuras. Porque el día que todo se rompa me dejaré la mitad por el camino.
Y es siempre a esta hora cuando me entra la nostalgia, y me aferro a ella porque sentimentalmente siempre he sido un poco masoquista. Porque ayer te vi y deseé que no le comieses la boca a ninguna otra. Porque cuando empiezo a desvariar nunca sé cuando debo callarme. Y al final siempre hablo de más y a deshoras. Porque cuando quiero lanzarme a la piscina ya la han vaciado y se ha terminado la temporada de verano. Y hoy ha llegado el invierno y no sé si podré soportar el frío sola.
sábado, 20 de diciembre de 2014
Siempre me ha gustado el optimismo, los títulos largos y las reflexiones absurdas.
Me he enamorado de demasiados libros, de muchas canciones, de frases en las paredes, de miradas perdidas, de sonrisas cálidas, de manos punteando una guitarra.
Me he enamorado de más atardeceres que amaneceres, de más carcajadas que culos bonitos, de más palabras que imágenes, de más ruidos que sonidos, de más desastres que aciertos.
Me he enamorado pero no de ti, ni de él, ni de ella. Me he enamorado de todo el mundo un poquito,de algunas ciudades, de extraños olores, de momentos, de viajes, de rincones.
Y el mundo me ha devuelto parte de ese amor, aunque parte del amor que das nunca vuelve. Y parte del amor que recibes nunca lo devuelves.
Y eso es bonito, pensar que en todos hay parte de alguien más, que todos los sitios que visitas y todas las cosas de las que te enamores han inspirado ya amor en los demás. Esa película de la que te sabes los diálogos de memoria, esa canción que te ha hecho llorar mil veces, ese libro que robó una parte de ti, esa persona en la que siempre piensas cuando no hay nada en lo que pensar.
Nos enamoramos tantas veces que todos se quejan de que hemos perdido el sentido de enamorarse. Pero de qué sirve pasar la vida esperando enamorarse de cosas perfectas, buscando el amor de tu vida, el padre/madre de tus hijos, tu canción favorita, el color perfecto si puedes empapelar tu corazón. Basta de sobrevalorar los verbos y de reprimir sentimientos.
Enamórate mil veces, cambia de opinión, ríete de tus errores.
Lo mejor de esta vida es conocer tantas canciones buenas que no podrás elegir una favorita, amar a tantas personas que nunca te encontrarás solo, enamorarte de tantos lugares que no seas de ningún sitio, leer tantos libros que nunca te acordarás de la mitad, vivir tantas cosas que no necesitarás buscar ese amor perfecto y sobrevalorado para no sentirte vacío.
Me he enamorado de más atardeceres que amaneceres, de más carcajadas que culos bonitos, de más palabras que imágenes, de más ruidos que sonidos, de más desastres que aciertos.
Me he enamorado pero no de ti, ni de él, ni de ella. Me he enamorado de todo el mundo un poquito,de algunas ciudades, de extraños olores, de momentos, de viajes, de rincones.
Y el mundo me ha devuelto parte de ese amor, aunque parte del amor que das nunca vuelve. Y parte del amor que recibes nunca lo devuelves.
Y eso es bonito, pensar que en todos hay parte de alguien más, que todos los sitios que visitas y todas las cosas de las que te enamores han inspirado ya amor en los demás. Esa película de la que te sabes los diálogos de memoria, esa canción que te ha hecho llorar mil veces, ese libro que robó una parte de ti, esa persona en la que siempre piensas cuando no hay nada en lo que pensar.
Nos enamoramos tantas veces que todos se quejan de que hemos perdido el sentido de enamorarse. Pero de qué sirve pasar la vida esperando enamorarse de cosas perfectas, buscando el amor de tu vida, el padre/madre de tus hijos, tu canción favorita, el color perfecto si puedes empapelar tu corazón. Basta de sobrevalorar los verbos y de reprimir sentimientos.
Enamórate mil veces, cambia de opinión, ríete de tus errores.
Lo mejor de esta vida es conocer tantas canciones buenas que no podrás elegir una favorita, amar a tantas personas que nunca te encontrarás solo, enamorarte de tantos lugares que no seas de ningún sitio, leer tantos libros que nunca te acordarás de la mitad, vivir tantas cosas que no necesitarás buscar ese amor perfecto y sobrevalorado para no sentirte vacío.
lunes, 24 de noviembre de 2014
Romper es bien.
Voy a romper con todo. Con tus planes, con sus palabras, con mis desgracias.
Si estás leyendo esto no intentes entenderlo. No todo en la vida tiene sentido. Nada en esta vida lo tiene.
Hoy voy a romperlo todo. Porque puedo. Porque me apetece romper cosas. Porque el orden es aburrido, porque llegas y el caos se asoma por la ventana. Porque he sufrido un atropello. En mi mente las palabras que nunca te dije han chocado con mis ganas, y no veas que follón. He pasado el cordón policial y ahí estaban desangrándose todos los versos que mueren antes de llegar a mi boca. He perdido la coherencia y puede que algo más. Porque en realidad me da igual.
Ya no me haces perder el sueño.
Voy a romper con todo y voy a empezar una revolución. Exijo más horas de sueño y más sueños por hora. Quiero empezarlo todo, aunque tal vez (y como siempre) no termine nada.
Si estás leyendo esto no intentes entenderlo. No todo en la vida tiene sentido. Nada en esta vida lo tiene.
Hoy voy a romperlo todo. Porque puedo. Porque me apetece romper cosas. Porque el orden es aburrido, porque llegas y el caos se asoma por la ventana. Porque he sufrido un atropello. En mi mente las palabras que nunca te dije han chocado con mis ganas, y no veas que follón. He pasado el cordón policial y ahí estaban desangrándose todos los versos que mueren antes de llegar a mi boca. He perdido la coherencia y puede que algo más. Porque en realidad me da igual.
Ya no me haces perder el sueño.
Voy a romper con todo y voy a empezar una revolución. Exijo más horas de sueño y más sueños por hora. Quiero empezarlo todo, aunque tal vez (y como siempre) no termine nada.
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