sábado, 2 de julio de 2011

¡Y luego aquello comienza!
Ella da otro respingo,pero esta vez es de alegría. Es lo que le más le  gusta en el mundo, más que el latido del corazón de la mujer o que el eco de su propia voz, más que sus propios pataleos o sus saltos mortales o que el chuparse el pulgar, tan dulce y redondo.
Es un sonido maravilloso, delirante, continuo, lleno de todos los otros sonidos que ha oído, la cadencia del corazón, el silbido de la respiración, el gorgoteo del estómago, el lamento, el suspiro, el canturreo, el murmullo, el chapoteo, el crujido, el chasquido, el sollozo, el parloteo y el batir de palmas, golpes secos y amortiguados, choques y estallidos, todas las resonancias y ritmos y paradas jamás soñadas están presentes en lo que oye ahora.
¡Es MÚSICA!

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